La Tienda del Trigal

 

el primer paso de una larga marcha

 

 

“ ...se llegará a comprender la vida del organismo social cuando se sea capaz

de comprender la configuración realista de este organismo respecto de la

fraternidad, la igualdad y la libertad. Entonces se verá que la cooperación

de los seres humanos en la vida económica tiene que descansar en la

fraternidad que resulta de las asociaciones”.

 

Rudolf Steiner.

 

 

 

¿Se acuerdan de los amigos chilenos que nos dieron el impulso para comenzar con la secretaría? ¿Se acuerdan de las mañanas haciendo adobes con nuestros niños? ¿Se acuerdan de cómo adobe sobre adobe se fueron levantando las paredes, que nos permitieron un espacio físico para concretar el proyecto de la tienda? Las respuestas, seguramente estarán en la memoria de los que integramos la comunidad del Trigal.

 

El primer impulso, que permitió formalizar la tienda, surgió en Junio durante la asamblea general. Con el aporte de cinco familias de nuestra comunidad, nos dimos la organización necesaria durante dos largos meses. Esbozando esa tienda ideal que todos queríamos poner a funcionar en nuestra escuela, después sintetizar una idea común; ponernos de acuerdo en cómo llevarla a la práctica, y llevarla a la práctica. Nos dimos cuenta de la magnitud del emprendimiento en medio de la selección de los proveedores, recabando datos entre los padres que podían aportar productos, acordando una política de precios, definiendo una forma de administración, buscando los recursos para las primeras compras.

 

Cuando llegó el tiempo en que se cumplía el compromiso de abrir las puertas, no teníamos aún el lugar físico donde funcionar, así fue que lo que iba a ser la secretaría, ahora sería la secretaría/tienda y  pusimos todo el esfuerzo en concluir la obra que empezáramos en abril de este año, mientras inaugurábamos vendiendo algunos productos de primera necesidad en el auto de Marita.

 

  Finalmente, y gracias a las familias que colaboraron sumando materiales, mano de obra, fletes, muebles, productos y recursos económicos, la Tienda del Trigal se convirtió en realidad en septiembre. El objetivo máximo que nos hemos propuesto con este proyecto, amén del ingreso de recursos a la economía escolar, es contribuir a sostener y mejorar la educación de nuestros niños; en segundo lugar intentamos construir un espacio de intercambio para aquellas familias que necesiten efectivizar sus aportes económicos con productos y por último, contribuir a generar y promover experiencias productivas que involucren directamente a miembros de nuestra comunidad.

 

Entre las tantas experiencias vividas en estos pocos meses de existencia de la Tienda, nos queda la satisfacción de haber podido, que a pesar de las diferencias de criterios, las demoras, los errores, las inexperiencias, logramos poner en alto el interés del conjunto por sobre las individualidades. También es necesario, al final de un año intenso de proyectos y decisiones, agradecer los pequeños granos de arena que día a día se fueron sumando a esta construcción, a los que  esperaron nuestras demoras, a los que ya sumaron su aporte para el año próximo y a los que de una u otra forma se involucraron en este trabajo comunitario con el deseo y la voluntad de sostener un proyecto educativo fundado en el ejercicio de la libertad, la diversidad humanista y la elevación espiritual de nuestros niños, futuros constructores del mundo que nos merecemos.

                                                                                                Natalia Martínez